Sorprende ver la respuesta de los espectadores. Sobre todo, cuando éstos son adolescentes. Sorprende ver el teatro lleno de vida.

Es el Programa Nacional de Teatro Escolar que acoge la propuesta de La Petaka Teatro, compañía oriunda de Ciudad Obregón. Es el Teatro de la Ciudad de Casa de la Cultura de Sonora, en Hermosillo, el espacio para la propuesta escénica Corazón gordito, del dramaturgo Saúl Enríquez, bajo la dirección de Dommy Flores.

Apenas el oscuro previo al inicio y ya la energía adolescente se convierte en emoción. El júbilo que es impulso de pronto se transforma en silencio que es atención. Porque los actores cautivan, porque los temas expuestos en el montaje son la seducción para el análisis.

Ante una escenografía sobria, con la iluminación puntual, este montaje nos lleva de la mano, desde el inicio, a la crueldad que implica la abdicación del varón quien debiera fungir como padre de dos niñas. Darse la vuelta y largarse es ya un móvil para engancharse con la propuesta escénica. La identificación directa con la mayoría de quienes observamos.

El contenido de Corazón gordito es rudo, evidencia de los avatares diarios, la lucha permanente que significa enfrentar los días. Sin melodrama, con las ideas claras.

El conflicto que implica ser una niña gordita, el conflicto que significa ser una madre soltera (afortunadamente también por demás amorosa). El desarrollo de la familia, el crecimiento de las hijas, la incomprensión de la adolescencia, el juego como una vía para contar la tormenta interior, la rivalidad en la cancha, el desprecio ante la apariencia física.

Corazón gordito es una propuesta de diversos temas. ¿Qué hace una adolescente ante la incomprensión? Fugarse del hogar es una vía que quizá a todos nos ha tocado explorar.

Llama la atención que en esta puesta la mayoría de personajes habitan el barrio, son niños-adolescentes, con sus tragedias, con sus deseos, con las angustias propias de una vida que se caracteriza no precisamente por un desarrollo en armonía.

Se toca el tema de la violencia citadina. La crueldad también de lo que nos arropa en estos tiempos. Se exhibe (y sirva de prevención) el acoso sexual que ejercen las personas más cercanas, en este caso: el maestro.

Acertado y emocionante el planteamiento. El llano y una cáscara de futbol. Los acontecimientos trascendentales cuando se cursa la educación primaria, el júbilo de una madre que mira a su hija exponer ante los otros sus habilidades para la oratoria, la lectura, la poesía.

Los otros personajes de Corazón gordito son también entrañables, generosos y con sus dosis de misterio. La solidaridad se hace presente en los instantes más apremiantes.

Cumple este montaje con la premisa de crear públicos para el arte, cumple esta producción con la inclusión de temas que socialmente nos atañen.

La estética de la obra es plausible, generosa y efectiva. Conecta desde siempre con el espectador. Y si éste es la primera vez que visita un teatro, sin duda querrá regresar.

Corazón gordito, de Saúl Enríquez

Dirección: Dommy Flores / La Petaka Teatro

Programa Nacional de teatro Escolar

Continúa temporada hasta el 23 de marzo

en La Petaka Teatro, Tlaxcala 449 norte, Cd. Obregón