Con 136 publicaciones bajo una editorial con un concepto que rompe los esquemas tradicionales, Esteban Domínguez, escritor adoptado por Sonora, nos platica de esta creación así como de su amor por la lectura.

El nació en Chiapas en 1963 y creció en un ambiente rodeado de literatura, gracias a sus hermanos mayores. Al trasladarse a nuestra árida región, en su etapa de secundaria, tomó un lápiz y sobre papel comenzó a escribir sus pensamientos.

Ese fue el primer paso para estudiar en un futuro la Licenciatura en Literaturas Hispánicas, espacio en el que el escritor tuvo contacto con la escritura creativa, misma que ahora ejerce y se topó con maestros que lo guiaron a encontrar su voz personal.

Su primera publicación fue de poesía titulado “Gestos del silencio”, publicado por la Unison en 1997, para posteriormente incursionarse en el cuento infantil y juvenil, con “Soy tu confidente, soy tu secundaria”, además de ser ganador del concurso del libro sonorense en el género de novela en el 2002, con “Ruinas de Pueblo Viejo” y del Concurso Estatal de Poesía, en 1989.

Pero el más significativo para él es “Detrás de la barda”, un libro que se cocinó cotidianamente porque, cuando lo comenzó, impartía clases de español en una secundaria y sus alumnos fueron los monitores, que le permitieron pulirlo y seguir el mejor camino para los jóvenes lectores.

Esteban Domínguez deseaba acercar la literatura a más rincones, en especial a los más pequeños del hogar, por eso creo una editorial con sus cuentos y novelas de sus amigos pero con un formato distinto.

“Hace como seis años empecé una editorial que se llama Mini Libros de Sonora, precisamente, mis cuentos los empecé a transformar en libros pequeños de 9 por 7 centímetros, con la idea de que lleguen a más lectores, a los pequeños, jóvenes y niños, que el hecho de que sean libros caros se elimine”, explicó.
Además, Esteban Domínguez imparte talleres y es parte de Escritores de Sonora A.C., lo anterior, lo motiva a seguir caminando en el terreno de la literatura, ya que dijo, que hay mucho que escribir y promover para que el libro sea un objeto cotidiano en nuestras vidas.