Hermosillo, Sonora; marzo 2 de 2019.- En cada alimento, el chef Candido Lucas Arocha busca ofrecerles a los pacientes del Hospital Infantil del Estado (HIES), amor, tranquilidad y consuelo que les ayude a recuperarse más rápidamente.

El español, originario de las Islas Canarias, narró cómo hace aproximadamente 10 años llegó a Hermosillo, donde trabajó en hoteles y restaurantes y que sin duda, el laborar desde hace más de tres años en el HIES, ha hecho de él, una persona más humana.

“Hacer de comer siempre me ha encantado, cuando pasas del cliente a la parte más humanitaria, que es el paciente, te das cuenta de qué es lo que más te gusta. El darle de comer a un paciente que lo necesita porque está enfermo, es la parte que te llena y llega”, compartió.

El servir a niñas y niños enfermos, platicó, tiene momentos de satisfacciones, como el cumplir sus antojos durante su recuperación, pero también momentos tristes al enterarse del fallecimiento de varios de ellos, como “la niña del licuado de fresa”, recordó.

Así le llama a una menor que hace dos años estuvo internada en terapia intensiva del Hospital, y quien, como última voluntad, externó que se le antojaba beber un licuado de fresa, las cuales no había en el lugar y el chef mandó pedir para su elaboración.

“Me acordé que mi esposa tenía que salir de la casa, le marqué y le dije que me trajera una caja de fresas rápido, no tardó ni 10 minutos en llegar, le hice el licuado de fresa y una compañera se lo subió (…) la parte triste es que la niña no llegó a un segundo licuado”, declaró consternado.

Vivir tal situación afectó a los miembros de la cocina, pero les queda la satisfacción de haber cumplido aquel deseo, y el tratar de seguir cumpliendo toda aquella petición de los niños internados.

Por último, comentó que seguirá con el objetivo de ayudar a los niños en su recuperación mediante la comida, porque ya bastante tienen con su enfermedad como para que no disfruten de lo que les gusta comer.

“Aquí todo lo hacemos con cariño, hay un equipo muy fuerte atrás de hombres y mujeres trabajadores, que cualquier cosa que puedan aportar lo hacen. Si los niños me piden papas fritas, se las hacemos, o si quieren burritos de frijol también se lo hacemos, siempre y cuando no afecten las indicaciones del médico o deban seguir una dieta estricta”, culminó.