Cada viernes, el Museo de Culturas Populares recibe a especialistas y comunidades para explicar cómo a través de las ritualidades, características y solemnidad de un pueblo se celebran las tradiciones de Semana Santa.

Bajo el título “De la ceniza a la gloria”, en esta oportunidad los asistentes platicaron con Esperanza Donjuan, del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Sonora (INAH) e Isaí Lapizco, cronista de Ónavas.

La charla giró en torno a la influencia indígena de los pueblos de Bacadéhuachi y Ónavas.

Por un lado, Esperanza Donjuan habló sobre la falta de presencia indígena en Bacadéhuachi, mismo que conlleva la desaparición de los fariseos y al momento, tienen una investigación en marcha para que se recupere la memoria de la comunidad.

En este municipio se realizan siete procesiones: una el Domingo de Ramos, dos el Jueves Santo y cuatro el Viernes Santo, que se realiza de esta manera desde la época jesuita, mencionó.

“Hay que reconocer la parte religiosa fue la más aceptada por los grupos indígenas, la que permeo y se apropiaron de ella como lo podemos ver en la actualidad en los grupos que quedan”, expuso.

Todas las semanas santas son diferentes dijo Isaí Lapizco, en el caso de Ónavas si hay presencia de fariseos, pero no de manera tradicional como hace 50 años y en el caso de la evangelización la comunidad al principio mostró resistencia ante los rituales por lo que los adaptaron, y apropiaron con armonía.