Radio Sonora
Opinión de Martha Cajillas

El “oro blanco” de Sonora y la posible reforma en materia de energía eléctrica.

El reciente decreto enviado por el presidente Andrés Manuel López Obrador a
la cámara de diputados, por el cual se busca reformar la constitución en materia de
energía eléctrica, atrajo la atención por la apuesta que se hace respecto a la regulación
del Estado sobre los recursos utilizados para la generación de electricidad en del país,
dicha atención no es en vano, pues se juegan grandes intereses en el territorio
nacional que van más allá de disputas entre grupos parlamentarios y las tarifas
desiguales que pagan los distintos usuarios por el consumo de electricidad, la decisión
de aprobar o no la propuesta de reforma tendrá implicaciones que trascenderán los
límites de México, por lo que en ella se compromete.
A Sonora siempre le afectan de manera particular las decisiones que se toman en
materia energética y en esta última posible reforma se inauguran las propuestas con la
mención del compromiso del Estado mexicano con la transición energética hacia las
llamadas “energías limpias” y se deja por escrito el compromiso explícito de la
construcción de un parque fotovoltaico en el norte del estado, para aprovechar la
energía solar con la que se cuenta en el norte del país. Sin embargo, relacionado con
Sonora, hay otro tema que resuena más fuerte aún en la opinión pública y es el
relacionado con el litio y los, presuntamente, grandes yacimientos existentes en la
región norte.
La minería ha sido una actividad histórica en Sonora. Desde hace siglos, el territorio
que ocupa el estado atrajo a buscadores de metales preciosos que establecieron las
bases de la industria minera y se desarrolló una relación complicada entre la entidad,
sus recursos y su gente, con la minería, que si bien es cierto, ha significado cierta
derrama económica – muy localizada – en los lugares en donde opera, pareciera que
no es posible hablar de beneficios a largo plazo y mucho menos de la minería como
actividad detonadora de desarrollo, en gran medida por el escaso valor agregado que
se le aplica a los recursos que se extraen. Sin embargo, la minería, no se puede negar,
sigue siendo fuente de numerosos empleos en la región de los cuales muchas familias
dependen, por eso, cuando se conoció más ampliamente la existencia del litio en suma
con la exponencial creciente demanda del mineral para la fabricación de baterías –
principalmente –, empezaron a barajarse posibles maneras de aprovechamiento del
mineral en la entidad. No es exagerado decir que muchos ojos en el mundo, sobre
todo de las compañías interesadas en tecnología, están puestos en Sonora.
Pero el actual gobierno pretende cerrar las puertas a la inversión privada que ya se
estaba frotando las mano ante la posibilidad de la explotación del llamado “oro
blanco”, pues el proyecto de reforma incorpora al litio y demás minerales estratégicos
para la transición energética como área estratégica del Estado, o sea que será facultad
del Estado mexicano la exploración y explotación de este mineral, aunque contempla
respetar las concesiones existentes (en Sonora la única firma con concesión que ha
reportado actividad es la de Bacanora Lithium, concesión adjudicada durante el
gobierno de Felipe Calderón).

Por su parte, la Secretara de Economía, Tatiana Clouthier, ha expresado que los
proyectos referentes al litio no se limitarán a la explotación, sino también a sumar
valor agregado al mineral e insertar a México en la cadena de valor con la fabricación y
comercialización de productos que incluyen al litio.
Como era de esperarse ha habido una reacción adversa a la intención de la
nacionalización del litio y también un escepticismo, nada nuevo, respecto a la
capacidad del Estado mexicano para la explotación del mineral; sin embargo, y en
opinión, esto se deriva de una serie de prejuicios y de relaciones de intereses muy
particulares.
Para finalizar, cabe resaltar la congruencia que expresa el actual gobierno de México
con el tema de la transición energética y la limitación de la explotación de minerales y
recursos del subsuelo, si bien es cierto que el litio ofrece una fuente de energía mas
“limpia”, su proceso de extracción dista mucho de serlo, implica, entre otras cosas, la
utilización de grandes cantidades de agua, ácido y la generación de toneladas de
residuos, cosas con las cuales por desgracia los ríos de Sonora están muy
familiarizados.

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