Radio Sonora
Opinión de Sylvia Arvizu

Números en la agricultura

Cincuenta y cuatro años de edad. Dos con menopausia.
Diecinueve años con la misma rutina
Cuatro treinta de la mañana abrir los ojos. Vencer el sueño.
Dos desayunos que alcancen para tres.
Cinco kilos de harina fiados en la tienda.
veinticinco empanadas preparadas.
Quince envueltas en celofán listas para vender.
Dos nietos. Un par de zapatos.
Un volado para decidir quién los usa hoy.
Cinco en punto para abordar la camioneta que dirige al campo.
Treinta minutos de carretera.
Ciento treinta kilómetros por hora.
Cuarenta personas adentro, espacio para veinte.
Quince minutos de revisión en la entrada.
Un gel, un cubrebocas, un lavamanos. Una fila de cuatrocientas personas.
Tres padres nuestros para no ser regresada en la puerta.
Cuatro guardias en la puerta principal.
Ciento cuarenta sobre cien la presión arterial cuando se acercan a la mochila.
Una sonrisa de la trabajadora social con solidaria complicidad.
Cien metros al interior del campo, en el surco del deshierbe.
Tres empanadas vendidas al tractorista.
Un compañero que correrá la voz para vender el resto.
Treinta minutos más de seguir encajando el asadon y la vista en la tierra.
Un par de botas militares junto al asadon.
Doce empanadas confiscadas por el cuadrillero.
Un guardia acompañando a la salida de terracería.
Un dedo pulgar preparado para el raite.
Cero tráileres, carros o caballos transitando la zona.
Dos trocas blancas que pasan de largo.
Treinta y nueve grados centígrados el clima.
Un árbol. Un señalamiento de alto. Un crucero.
Una camioneta de lujo rebasando.
Dos mujeres en su interior, comiendo empanadas caseras.

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