12 agosto, 2022
Radio Sonora
Opinión de Selena Altamirano

A 3 años del principio y el fin…

La delgada línea entre el bien y el mal, el lado amable de quien te quiere y la animadversión de quien te detesta sin importar lo que digas o hagas, en general así de polarizado está México, a excepción de algunos que realmente analizan el contexto histórico que estamos viviendo y juzgan con base a argumentos y no por cólera, y es que la figura presidencial en un país como el nuestro que duró décadas secuestrado por personajes corruptos que amasaron fortunas a costa del erario público y el sudor de sus ciudadanos, cuesta creer que pudiera llegar un ser humano a ponerle un alto a esas malas prácticas que nos distinguen a nivel mundial, ahí “nomas” deshonrosamente.

El presidente López Obrador a tres años de iniciar este camino de transformar al país, y a posibles tres años de entregar la batuta, llega con una aceptación bastante significativa comparado con otros en su especie, y es que más allá de los sentimientos en contra o a favor, Andrés Manuel es un verdadero líder que ha sabido ganarse la simpatía y la confianza de las masas, más allá de que piensen que programas implementados en su gobierno como los de bienestar (por cierto ya un derecho constitucional) son populistas, o que sus magnas obras son dejos de arrogancia, sus acciones son bastante congruentes a sus narrativas.

El poder en sí desgasta, no importa país, género, partido político, época o edad, llevar las riendas de un país entero no es tarea fácil, con tantas áreas y problemas fuera de tu control y en nuestra naturaleza imperfecta de seres humanos inevitablemente cometeremos errores, pero en política los errores pocas veces se perdonan y en ese sentido es normal que a la mitad del mandato una figura con tantas responsabilidades y decisiones importantes a su cargo tenga un declive en la aprobación de sus seguidores o bien el desgaste físico por la actividad, dos semblantes que de momento no se ven en el presidente.

Podremos palpar que a lo largo de esta primer mitad las cosas ya no están como estaban, y no me refiero a la utopía de que todo está bien en el país, porque hay grandes asignaturas pendientes como el tema de regresar la paz a los estados donde impera el crimen organizado, fortalecer los sistemas de salud, mejorar la logística en la entrega de medicamentos, salir adelante de está recesión económica que ha causado la pandemia de covid-19 a nivel mundial, disminuir las brechas de desigualdad etc… problemas ancestrales y otros más recientes que estamos padeciendo, sin embargo también debemos aceptar que como nunca antes se ha apoyado a quienes menos tienen, que ha habido reducciones importantes en el costo de la burocracia y los privilegios de la clase política, y que podemos ver como poco a poco Andrés Manuel nos enseña que si se puede cambiar el sistema, y que este no es irrefutable como siempre nos han querido hacer ver.

Los tres años restantes no son el fin, son el fin de su sexenio, de su mandato, de habitar en Palacio Nacional, sin embargo yo lo veo como el inicio de una nueva era, donde será fundamental elegir a la persona correcta para que pueda darle continuidad al proyecto de la cuarta transformación, alguien que pueda cumplir cabalmente los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo, generando cambios concretos que garanticen el combate directo a la corrupción y el bienestar de la mayoría de las y los mexicanos, el presidente no está preocupado por su posible revocación de mandato, o que dirán de el en sus últimos tres años, el presidente está buscando quien cumple con los requisitos para consolidar su proyecto de nación, darle continuidad y perfeccionarlo en la permanencia, de no ser así, Andrés Manuel solo será un buen presidente que tuvo México, y no creo que sea la idea que accionó su cerebro para crear el movimiento político en México más importante del siglo XXl.

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1 comentario

Pedro Perez diciembre 1, 2021 at 11:15 am

Este es un comentario de ejemplo, esperando que lo aprueben

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