El gobierno del presidente Javier Milei bloqueó el acceso de todos los periodistas acreditados a la Casa Rosada. La decisión consistió en deshabilitar los registros de huellas dactilares de aproximadamente 60 profesionales de prensa, impidiéndoles el ingreso a la sede del Poder Ejecutivo Nacional.
La decisión sigue el argumento de garantizar la «seguridad nacional», al respecto, el Secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, informó que la disposición se tomó de forma preventiva ante una denuncia de la Casa Militar por presunto espionaje ilegal, vinculada a la difusión de imágenes internas por parte del canal TN.
La administración de Milei vincula esta restricción con dos líneas de investigación principales que han generado una atmósfera de tensión en la sede gubernamental. Por un lado, se investiga penalmente a dos periodistas del canal Todo Noticias por supuestas filmaciones en áreas no autorizadas del palacio de gobierno; por otro, fuentes oficiales sugieren la posible existencia de una red de espionaje rusa que habría impulsado campañas mediáticas contra el mandatario en 2024.
Esta medida fue recibida con un rechazo unánime por parte del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), quienes alertaron que impedir la cobertura periodística en la Casa Rosada no solo afecta el ejercicio profesional, sino que vulnera el derecho de la ciudadanía a controlar la actividad de sus gobernantes. El SiPreBa denunció lo que considera un «acto de censura» y acusó a la gestión de Milei de generar un clima hostil para desviar la atención de la crisis económica, coincidiendo con alertas internacionales de organismos como Amnistía Internacional, que ya habían advertido sobre el acoso judicial y los ataques verbales recurrentes del presidente hacia la prensa.



