Las asociaciones y rescatistas independientes coinciden en que dar en adopción a un perro implica un proceso cuidadoso, con el objetivo de evitar que los animales regresen a la calle.
Lupita Ureña, directora de la organización Kuaan Mani, explicó que, a través de distintos filtros, buscan asegurar que las familias adoptantes ofrezcan condiciones adecuadas y seguras, priorizando siempre el bienestar del animal.
“Primeramente son los datos generales, nombre, edad, colonia, porque hay colonias en las que no damos en adopción por más que nos digan. Yo no dudo que exista gente buena en todas las colonias, como en todas las colonias hay gente mala, ¿no?, pero hay colonias que ya tenemos muy identificadas como un foco rojo de mucho perro abandonado, de mucho maltrato, entonces no vas a dar perros de donde los rescataste”, narró.
Indicó que no se entregan mascotas en zonas identificadas con alto abandono o maltrato, ni a familias con niños menores de seis años. Además, se verifica que las viviendas cuenten con bardas y cercos seguros, se solicitan fotografías del domicilio y se evalúa la convivencia con otras mascotas.
También se descartan casas en renta para evitar futuros abandonos por cambios de domicilio o restricciones de arrendadores. En cuanto a la documentación, se solicita a los interesados copia de INE, firma de carta compromiso de adopción, esterilización obligatoria y aceptar el seguimiento.



